Las horas extras

trabajadorEn algunas fábricas donde he trabajado, cuando te contratan, te hacen firmar un documento donde te comprometes a trabajar horas extras. Claro que este documento es ilegal y no pueden obligarte con él, pero mucha gente no lo sabe y se siente obligada. Como quiera, si no haces horas extras, sencillamente no te renuevan el contrato. Las horas extras son obligatorias en muchos trabajos.

Pero ahora trabajo en un taller donde las horas extras no son obligatorias. El patrón nos pide que nos quedemos a trabajar cuando le hace falta y generalmente muchas compañeras se quedan o vienen su día de descanso. Cuando la gente no se quiere quedar el patrón insiste preguntándonos:

¿Qué más tienes que hacer?

¿No te gusta ganar dinero?

¿Prefieres ir a perder el tiempo?

Generalmente las compañeras mayores, que tienen hijos, argumentan que tienen mucho que lavar o que deben arreglar la casa, o algún trabajo relacionado con la crianza de los niños. Entonces el patrón hace como que las comprende y se concentra en quienes, como yo, no tienen descendencia. Nos dice que nuestra única forma de “salir adelante” es trabajar más. Insiste en que no queremos quedarnos porque somos holgazanes, o porque no tenemos aspiraciones.

Luego hay compañeras que se lo creen. Raquel dice que prefiere venir a trabajar el día de descanso porque en su casa se aburre.

Los jefes y los patrones suelen pensar que nuestras vidas sólo tienen sentido en el trabajo; que fuera de ahí no valemos nada. Por eso no comprenden que algunos queramos hacer cosas fuera del taller, como estudiar o hacer deporte. Su sentimiento de superioridad les impide aceptar que nosotros también podemos tener aspiraciones que ellos creen exclusivas de las clases pudientes (como estudiar). Para ellos nuestra superación sólo es posible trabajando.

El hijo de mi patrón toma clases particulares de piano, practica natación y toma clases de piano en una escuela  pública. Lo que cuesta todo eso lo pagamos de una u otra forma nosotros; en cambio a Susana, una de sus trabajadoras, le recrimina que tome clases de violín su día de descanso. Mientras que para el señorito las clases de piano son un fastidio, para Susana sus clases de violín son una alegría. Un día de aprender música compensa para ella una semana en la monotonía del trabajo. Pero el patrón dice que a su edad y con sus condiciones es una pérdida de tiempo. Él sólo mide la importancia de las cosas por su utilidad para producir dinero; nuestra felicidad para ellos es una cosa bien secundaria.

Los ricos creen que los trabajadores sólo podemos ser mejores trabajando más. Les molesta que tengamos otras aspiraciones. En especial les molesta que nuestras aspiraciones sean de superarnos por medio del estudio o el cultivo de las artes. ¿Por qué?

Porque su dominio sobre nosotros depende de que nos mantengamos ignorantes y sin aspiraciones. Su poder para usarnos depende de que nos dejemos usar por ellos; y esto sólo es posible si no tenemos más aspiraciones que las que ellos nos imponen.

Los ricos nos ven y nos tratan como animales inferiores; como ganado. Piensan que para ser felices sólo necesitamos comida, televisión y tener hijos. Muchos de nosotros nos conformamos con eso, porque pensamos que hay cosas en la vida que no fueron hechas para nosotros. Esas cosas son el saber, las artes y la búsqueda de la libertad. Sin embargo, mientras no nos atrevamos a buscar consciente mente esas cosas seguiremos viviendo como esclavos.

Esa es la paradoja de la vida de los trabajadores: Trabajar para que otros no trabajen. Embrutecernos para que otros se cultiven. Hacer horas extras para que el hijo del patrón tome clases de piano. Mientras no nos eduquemos, mientras no nos organicemos, mientras no luchemos por nuestra dignidad, esto va a seguir así. Seguiremos llevando vidas sin sentido y aparentando frente a los familiares y amigos que somos felices, cuando somos tan pobres espiritualmente que nos aburrimos si no vamos a trabajar.

Nos han educado para ser esclavos. Nos han enseñado a aguantar las injusticias y a odiar el conocimiento. Entonces, el primer paso para convertirnos en obreros rebeldes que buscan su libertad es buscar el conocimiento de las causas de nuestra pobreza, que son las causas de la injusticia.

Hay mucho que aprender, pero cambiar nunca es imposible.

¡Súmate a la lucha!

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Acerca de kommy

El presente blog de “El Manual” es una extensión en línea de fanzine El Manual, que se hace, produce y publica en la escena de HardCore Punk de Monterrey, Nuevo León, México.
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